Hace una semana volvimos de nuestras vacaciones. Volvimos de Mar del Plata.
Allí, Salvador descubrió:
- La arena. El primer día no le gustó, miraba sus manos y trataba de sacudirlas para sacarse de encima aquel material nuevo, sucio y desconocido. Pero al segundo día ya se tiraba arena sobre su cabeza con el baldecito.
- El mar. El primer día no le gustó. El segundo día no le gustó. El tercer día no le gustó. Y así. Llanto y ganas de salir corriendo eran sus manifestaciones cuando lo acercabamos en la orilla.
- La calesita. Le gustó, y mucho. Se sentó en un caballito, camión de bomberos y demás.
- Los delfines. Visitamos Aquarium y para nuestra gran sorpresa. aplaudió, se tomó la cabeza y se rió a carcajadas ante las piruetas de los delfines.
- Los jueguitos, o como se llamen esos autitos en el que se depositan los niños, se introduce una moneda y éste se mueve para arriba y para abajo, acompañado de una agradable musiquita. ¿Salvador? Feliz sobre los autitos.
