De Mar del Plata volvimos con una novedad: Salvador camina.
Tal vez haya sido la arena firme, o el nuevo escenario, o las ganas de librarse de nuestras manos. Lo cierto es que durante nuestras vacaciones, y en un momento donde no lo estabamos mirando, Salvador comenzó a dar sus primeros pasitos sin ayuda.
Y empezó timidamente, ya que lo hacia en esos momentos en los que estabamos distraidos:
- Disimuladamente mirá a Salvador!! Se soltó y está caminando solito, me avisó mi marido una tarde mientras estabamos tomando la merienda en el departamento.
Giré, lo miré de reojo y ahí lo vi.. tratando de hacer equilibrio mientras movía sus piernitas.
Al otro día dio un paso más, y al siguiente otro y al siguiente varios más.
Hoy, casi un mes después de ese primer intento corre, se balancea y hasta baila! Así estamos, transitando un escalón más en nuestro desarrollo.

